Lo que comenzó como un conflicto en una de las sucursales de la famosa pastelera terminó en un expediente judicial con acusaciones cruzadas y un pago de 50 millones de pesos. Bernardo Solá, esposo de Maru Botana, fue el centro de una demanda por acoso y hostigamiento laboral que sacudió el entorno de la cocinera.
Los detalles de la denuncia
La demanda, radicada en el Juzgado Nacional de Primera Instancia N.º 47, fue presentada por una ex empleada de los locales gastronómicos de la pareja. Según consta en el escrito judicial, el ambiente de trabajo se había vuelto insostenible debido a conductas recurrentes de Solá.
La denunciante afirmó que el empresario realizaba “miradas inapropiadas y observaciones sobre partes específicas de su cuerpo”, una situación que, según ella, también incomodaba a otras trabajadoras.
El testimonio más impactante indica que Solá la obligó a dejar de maquillarse y a llegar al trabajo más “desprolija”.
A la grave acusación de acoso se le sumó un reclamo por falta de pagos y haberes adeudados durante su tiempo en la empresa.
Un acuerdo millonario para evitar el juicio
Ante el avance de la causa y la posibilidad de llegar a una instancia de juicio oral, los abogados de ambas partes pactaron un acuerdo transaccional que ya fue homologado por la justicia. El acuerdo se cerró en una cifra cercana a los 50 millones de pesos.
Según lo que trascendió, el pasado 9 de diciembre se realizó un pago inicial de 22 millones de pesos. El resto del saldo se cancelará en cuotas en dólares: un pago de 11 mil dólares en enero y luego cuotas mensuales de 2 mil dólares hasta saldar la cuenta.
Como es habitual en estos pactos, la defensa de Solá aceptó el pago “al solo efecto conciliatorio”, sin reconocer que los hechos hayan ocurrido.
Hasta el momento, Maru Botana ha optado por el silencio total, sin realizar declaraciones públicas sobre la situación judicial de su marido y socio comercial.

