GUAPO DE CUARTEL

El teniente general César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani, tal es su nombre completo, como una suerte de spiderman criollo ha salido a defender a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. El curioso defensor no ha pasado a la historia por sus virtudes sanmartinianas cuando le tocó ejercer la jefatura del Estado Mayor del Ejército Argentino, sino por el contrario como alguien especialmente preocupado en espiar vidas ajenas, dado que es un oficial de inteligencia militar, montar un sistema paralelo a la Secretaría de Inteligencia del Estado para complacer a su entonces jefa y a la vez por haber sido acusado en la Justicia Federal como encubridor de la desaparición del soldado Alberto Agapito Ledo.

 Como si todo eso fuese poco, una cuñada que evidentemente no estaba muy conforme con la suerte de su hermana casada con el general, confirmó que el militar era el propietario de una fastuosa residencia en San Isidro – uno de los barrios más exclusivos de Buenos Aires – valuada en más de U$S1.000.000, entre otros bienes. Nada más alejado que a la austeridad practicada por el Libertador San Martín. Mientras ejerció la jefatura del Ejército Milani era propenso a las cenas pantagruélicas regadas con Rutini Malbec de las mejores cosechas y habanos Cohíba después de servidos los postres. El general, por aquel tiempo, estaba convencido dada su jerarquía militar que podía ser el sucesor de Juan Domingo Perón. Nada menos. Milani, como los malevos que aparecen en la película Guapo del 900, se peina con jopo caído sobre la frente, detalle que el general Perón jamás hubiese permitido por desairar la férrea disciplina militar. Pero Milani es Milani.

Así y todo, como si hubiese lanzado una cruzada política a favor de CFK con el objeto de ser ungido su heredero, se trenzó en una polémica con el gobernador Gustavo Sáenz, quien reclamó una vez más el desacierto de la intervención al Distrito Salta del Partido Justicialista, añadiendo que Cristina debería intervenirse ella misma. Nunca se conocieron los motivos de esa intervención, cuando todos los órganos partidarios funcionaban regularmente. Pero Cristina es Cristina. Luego de los comentarios de Sáenz, Milani lo calificó al gobernador como Guapo de Papel con el evidente propósito de asumir el papel de guapo. A veces las palabras dicen mucho más de lo que quisieran decir, debe estar arrepintiendo ahora el general. Rápido y astuto Sáenz contraatacó diciéndole Guapo de Cuartel y ahí sí le dolió la matadura al burro, por todo lo que representaron las clarinadas y chirinadas militares antes de 1983. Está claro que la estrategia de Milani al salir a confrontar con Sáenz es subirse el precio a sí mismo, auto percibido como la figura ideal para que La Señora de San José 1111 le levante la mano. No eligió cualquier gobernador, sino uno de alto perfil e instalación en la sociedad.

Un dato no menor es que Milani nació en Cosquín y de aquel pueblo que es la capital del folclore solamente le quedó el documento, porque además de la obsecuencia en la defensa de Cristina no se la cayó media propuesta en favor del federalismo ni los recursos ni las obras provinciales por los cuales el Gobernador de Salta con tanto empeño y trabajo pone diariamente. Tampoco se preocupó por enterarla a su jefa que debería ordenar que se llamen a elecciones internas y se regularice de inmediato la situación del partido. La conducta autoritaria de intervenir se hizo extensiva a Jujuy y Misiones, donde históricos dirigentes peronistas quedaron al margen de la agrupación que auténticamente los representa. Porque como todo objetivo centralista y autocrático, de lo que se trata es de concentrar poder cueste lo que cueste y avasallar a las provincias. Esas conductas también hieren y profanan el federalismo argentino y la voluntad popular. Para reclamar esas cosas, Milani no es nada guapo.