El presidente Javier Milei inauguró las 144° sesiones ordinarias del Congreso con un discurso emitido en cadena nacional en el que cargó contra la oposición, anunció reformas y leyes próximas a tratarse en el palacio legislativo y vislumbró los próximos años del país.
Entre los principales puntos, el Presidente destacó el potencial del país en términos de exportación de materias primas, energía y de geolocalización en el continente. Insistió en la necesidad de continuar con la alineación internacional con Estados Unidos y Occidente, y ponderó el tratado de libre comercio con la Unión Europea. “Somos un eslabón natural de la cadena de valor estratégica de Occidente”.
En cuanto a las reformas, adelantó que cada ministerio presentará una serie de paquetes que se irán tratando mes a mes durante el 2026. Además, mencionó reformas en el Código Civil y Comercial, el Procesal y Comercial, en defensa al consumidor y la competencia, del código Aduanero y a nivel impositivo.
No obstante, en diferentes momentos de la alocución, mantuvo fuertes intercambios con la oposición presente en el recinto. En su mayoría, eran diputados de Unión por la Patria y el Frente de Izquierda. Los trató de “ladrones”, “asesinos” e “ignorantes”. En tanto, apuntó directamente contra la expresidenta Cristina Kirchner: “Va a seguir presa”. El propio Presidente, en medio de un largo e interrumpidorecordatorio de logros propios, resultó la contundente representación del profundo cambio en la correlación de fuerzas favorable al Gobierno, que empezó a gestarse con el triunfo en las elecciones legislativas de octubre pasado. Nada pareció improvisado. Ni el escándalo.
Durante la sesión demostró que la Asamblea Legislativa es controlada por La Libertad Avanza, aunque sus senadores representen el 33 por ciento del cuerpo, y los diputados libertarios, el 36% de la Cámara baja. A lo largo de la presentación presidencial, el oficialismo hizo gala de esa singular mayoría que excede a las matemáticas, gracias a aliados incondicionales, opositores dialoguistas y adversarios impotentes y en agudo retroceso.

