El líder supremo de Irán asesinado estaba acusado por el atentado a la AMIA

Alí Hosseini Khamenei, el líder supremo de Irán quien el fin de semana fue asesinado en un ataque coordinado de Estados Unidos e Israel, encabezó la reunión del Comité de Asuntos Especiales de ese país el 14 de agosto de 1993 en la ciudad de Mashad. Estuvieron presentes las máximas autoridades de Irán y allí Khamenei dio la orden de cometer el atentado a la AMIA, que se produjo casi un año después.

La acusación contra Khamenei la expuso el titular de la Unidad fiscal AMIA, Sebastián Basso, en un dictamen de abril del año pasado en el que pidió que se ordene su captura internacional, que hasta el momento no había sido ordenada. Como en 1993, el ayatolá se encontraba en una reunión de los dirigentes más importantes de Irán cuando fue asesinado. Un dato del destino: ambas reuniones fueron un sábado.

El fiscal Basso trabajaba en un nuevo pedido de detención contra Khamenei luego que en las últimas semanas recibió información que iba a volver en la causa con un nuevo planteo ante el juez federal Daniel Rafecas. La muerte del líder supremo lo deja afuera del expediente. Los gobiernos de Irán y de Estados Unidos confirmaron que Khamenei fue asesinado junto con otras autoridades como el ministro de Defensa y el comandante de la Guardia Revolucionaria en un operativo que se llamó “Furia Épica”.

Según la acusación de la Fiscalía, Khamenei en la reunión de agosto de 1993 en Irán dio “la orden ejecutiva (´fatwa´) que habilitó llevar adelante la operación”. En ese encuentro estuvieron presentes otros de los acusados de planificar y ejecutar el atentado a la AMIA.