Vuelos: Paro de ATE/ANAC amenaza el fin de semana largo

Un nuevo fin de semana largo se acerca y el panorama para el transporte aerocomercial en Argentina se presenta complejo y signado por la incertidumbre, debido a que los trabajadores de ATE/ANAC, ratificaron la profundización de su plan de lucha.

Fundamentado en el estancamiento de las negociaciones paritarias, proyecta un escenario de cancelaciones y demoras que afectará neurálgicamente la conectividad federal entre el miércoles 18 y el martes 24 de marzo inclusive.

La metodología adoptada por el gremio no contempla una interrupción total, sino un esquema de interrupciones rotativas diseñado para visibilizar el reclamo sin vulnerar los marcos legales de esencialidad. El cronograma de afectación directa se ha establecido en dos franjas horarias críticas:

  • Por la mañana de 09:00 a 12:00 horas.
  • Por la tarde/noche, de 16:00 a 20:00 horas.

Durante estos intervalos, el personal técnico y operativo limitará sus tareas exclusivamente a garantizar los vuelos de carácter humanitario, sanitario y oficial. En el resto de la jornada, las prestaciones operativas se desarrollarán bajo la dinámica habitual, aunque el efecto residual de las demoras acumuladas podría impactar en la programación de las compañías aéreas durante todo el periodo.

El eje de la controversia radica en lo que el sector gremial califica como una “quita de salario” encubierta. Las autoridades sindicales denuncian que los acuerdos alcanzados con la gestión anterior de la Secretaría de Transporte no han sido honrados, sumado a una ausencia de propuestas superadoras tras 40 días de vigencia del estado de alerta.

“Se convoca por falta de propuestas ante la quita de salario que sufrimos en los meses de enero y febrero. Siempre manifestamos nuestra postura abierta al diálogo, pero al momento no hemos sido convocados”, señaló Marcelo Belelli (Coordinador Nacional de ATE-ANAC).

El malestar se ve agravado por la percepción de que el Gobierno Nacional intenta sostener el “techo salarial” impuesto durante el ciclo 2025, lo que, frente a la dinámica inflacionaria, representaría una pérdida del poder adquisitivo que los trabajadores del sector consideran inaceptable.

La medida de fuerza no se limita únicamente al personal administrativo, sino que alcanza eslabones críticos de la seguridad y fiscalización aérea. Según detalló la conducción de ATE-ANAC, la protesta impactará de manera directa en:

  • Control Terrestre y Sanidad Aeronáutica: Vitales para la coordinación de movimientos en plataforma y la respuesta ante emergencias médicas.
  • Bomberos Aeronáuticos: Cuya presencia es obligatoria para que un aeropuerto mantenga su categoría operativa.
  • Fiscalización y Capacitación: Áreas encargadas de velar por los estándares normativos del sistema.

Este despliegue garantiza que la afectación sea sistémica. Al respecto, Belelli se mostró escéptico sobre una resolución inmediata, indicando que no existen indicios de un cambio de rumbo respecto a la conflictividad observada en 2025, lo que vaticina un recrudecimiento de las medidas si no media una convocatoria oficial.

El endurecimiento de la postura de ATE-ANAC ocurre en un momento de particular relevancia política para el gremio. Recientemente, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo falló a favor de ATE tras una disputa de una década, permitiéndole integrar la mesa negociadora del Convenio Colectivo de Trabajo de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA S.E.). Este espaldarazo judicial otorga al sindicato una mayor legitimidad y músculo político para encarar una negociación que hoy parece estar en un punto de no retorno.

El conflicto pone a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades nacionales en un momento de alta sensibilidad para el sector turístico. La resolución de este diferendo no solo determinará la fluidez del tránsito aéreo en los próximos días, sino que sentará un precedente sobre la política salarial que el Estado pretende aplicar a sus cuadros técnicos más especializados durante el presente año.