Rompieron el silencio por separado ante el fiscal Daniel Espilocín. La mujer alegó que no estaba en la vivienda al momento del hecho, mientras que el hombre afirmó que las lesiones se debieron a un accidente doméstico. La fiscalía mantiene la acusación basándose en los informes forenses.
La investigación penal por el crimen del pequeño Thiago en el barrio Convivencia dio un giro clave durante la audiencia de imputación celebrada este jueves. Contrario a las primeras previsiones procesales, ambos acusados decidieron romper el silencio y declararon por separado ante la Justicia, introduciendo versiones contrapuestas que exponen severas contradicciones en la pareja.
Según trascendió en las últimas horas a través de fuentes judiciales vinculadas al caso, la progenitora del niño buscó desvincularse del ataque directo sosteniendo que, al momento en que ocurrió el trágico episodio, ella se había retirado de la vivienda para dirigirse a un quiosco cercano.
Por su parte, el padrastro del menor ofreció un relato completamente distinto ante el fiscal Daniel Espilocín. El hombre insistió formalmente en que las graves lesiones que le causaron la muerte al pequeño se produjeron a raíz de un accidente doméstico, afirmando que el niño sufrió una caída accidental mientras él le estaba cambiando el pañal.
Las sospechas de la fiscalía frente a las coartadas
A pesar de los intentos de los detenidos por mitigar su responsabilidad, la Unidad de Graves Atentados contra las Personas avanza firmemente sobre la hipótesis de un homicidio calificado. Las coartadas defensivas presentadas hoy chocan de frente con dos elementos centrales del expediente:
- La contundencia de la autopsia: Los informes preliminares del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) detallan lesiones internas que, por su naturaleza y entidad, resultan científicamente incompatibles con la mecánica de una simple caída de baja altura.
- El historial familiar: Los registros judiciales incorporados a la causa ratifican de forma fehaciente la existencia de múltiples denuncias previas por violencia y malos tratos hacia el menor, lo que debilita la teoría del hecho aislado o accidental.
Tras la ronda de declaraciones y ante la evidente contraposición de los testimonios, el fiscal Espilocín ratificó la imputación formal para ambos como presuntos coautores del delito y solicitó formalmente al Juzgado de Garantías que se mantenga la detención efectiva mientras se sustancia el resto de las pericias complementarias.

