El Instituto Nacional de Estadística y Censos difundió las mediciones correspondientes al séptimo mes del año, confirmando un nuevo encarecimiento en las canastas que marcan las condiciones socioeconómicas de la población. Durante el período evaluado, un grupo familiar compuesto por cuatro personas requirió al menos $1.564.716 para no ingresar en el rango de pobreza, lo que representa una suba del 2,2% con respecto al mes anterior y un incremento acumulado del 36,1% en la comparación interanual. Por otra parte, para garantizar la cobertura de la nutrición esencial y evitar el piso de indigencia, ese mismo hogar necesitó reunir un mínimo de $708.016, cifra que registró un salto mensual del 2,6% y trepó al 37,4% en el balance de los últimos doce meses. La evolución de estos indicadores mostró que el costo del alimento básico avanzó a un ritmo superior al conjunto general de bienes y servicios —como transporte, indumentaria o salud—, acumulando un alza del 20,1% en lo que va del año frente al 19,6% del piso total. La escala de exigencias financieras varía según el tamaño de la vivienda: un núcleo de tres miembros precisó reunir $1.245.696 para mantenerse fuera del umbral de pobreza y $563.663 para el sustento alimentario, mientras que para una familia numerosa de cinco integrantes la marca económica trepó a los $1.645.737, reflejando el fuerte desafío que implica mantener el poder adquisitivo frente a la dinámica inflacionaria.
¿Cuánto necesitó un hogar para no cruzar la línea de pobreza?

