Desde el 1° de enero de 2026, Bulgaria utiliza oficialmente el euro como moneda, dejando atrás el lev después de más de un siglo y convirtiéndose en el miembro número 21 de la Eurozona. El país más pobre de la Unión Europea culmina así un proceso de incorporación que incluyó reformas estructurales, vigilancia financiera y el cumplimiento de criterios exigidos por Bruselas. Con este paso, el Banco Nacional de Bulgaria se integra al Eurosistema y su gobernador pasa a ocupar una silla en el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE).
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que el ingreso de Bulgaria facilitará pagos, viajes y comercio, al tiempo que abrirá nuevas oportunidades para empresas locales. Por su parte, el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, calificó la adhesión como “la culminación de un proceso largo y desafiante”.
El uso del euro implica para Bulgaria el acceso directo a los mecanismos de apoyo financiero del bloque, mayor integración bancaria y una mayor alineación con la política monetaria de la UE. Con el cambio, 358 millones de europeos pasan a compartir la misma moneda.
Con la incorporación de Sofía, la Eurozona extiende su influencia y sigue avanzando en la integración financiera del bloque. El gobierno búlgaro confía en que la adopción del euro impulse la inversión y mejore la estabilidad, mientras la sociedad observa el proceso con una mezcla de expectativa y cautela.

