La intoxicación alimentaria es un riesgo real durante las celebraciones de fin de año. El aumento de la variedad de platos, porciones grandes y almacenamiento temporal de alimentos pueden favorecer la proliferación de microorganismos patógenos si no se manejan adecuadamente. Los síntomas pueden variar según el microorganismo y el alimento involucrado, e ir desde malestar leve hasta complicaciones graves. A continuación se presentan claves para reducir el riesgo y disfrutar de las comidas festivas con tranquilidad.
Qué es la intoxicación alimentaria y por qué aparece en las fiestas
Es la aparición de síntomas como vómitos, diarrea, dolor abdominal y fiebre tras consumir alimentos contaminados.
Cómo ocurre en fiestas: mayor manipulación de alimentos, preparaciones con antelación, almacenamiento prolongado y temperaturas que favorecen el crecimiento microbiano.
Importancia de la prevención: una correcta gestión de la cocción, almacenamiento y separación de alimentos puede disminuir significativamente el riesgo.
Principales causas y síntomas
Microorganismos comunes: bacterias (como Salmonella, Escherichia coli, Campylobacter), virus y, en algunas situaciones, toxinas producidas por microorganismos.
Síntomas típicos: vómitos, diarrea, dolor abdominal, fiebre o malestar general. Pueden aparecer desde unas horas hasta varios días después de la ingestión.
Gravedad: la mayoría de los casos son leves y se resuelven con hidratación; sin embargo, hay que estar atentos a signos de alarma y buscar atención médica cuando:
Vómitos persistentes impiden la hidratación.
Diarrea con sangre.
Fiebre alta persistente (≥38.5°C).
Signos de deshidratación (sed intensa, orina escasa, mareos).
Cocción adecuada de los alimentos
Cocina por completo las carnes y pescados. La temperatura interna debe alcanzar niveles seguros según el tipo de alimento.
Utiliza termómetros culinarios para verificar la cocción de carnes (por ejemplo, pollo y aves a temperaturas recomendadas; carnes rojas según su punto deseado).
Evita la “fricción” entre alimentos crudos y cocidos: usa recetas, tablas y utensilios distintos para cada tipo de alimento.
Separa crudos de cocidos: carnes y pescados crudos deben estar contenidos y alejados de los demás alimentos.
Usa tablas y utensilios diferentes para crudos y cocidos; lava las manos, superficies y utensilios con agua y jabón entre tareas.
Mantén los alimentos listos para servir protegidos de contaminación por manipulación y temperaturas ambientales.
Las fiestas son un momento de reencuentro y celebración, y la seguridad alimentaria no debería restar disfrute. Con prácticas simples de cocción adecuada, enfriamiento rápido, separación de alimentos crudos y cocidos, y buena higiene, es posible reducir significativamente el riesgo de intoxicación alimentaria y disfrutar de las comidas con tranquilidad.

