Una ligera lluvia sorprendió este domingo a los habitantes y brigadistas que desde hace días luchan contra los incendios forestales en la Comarca Andina de la Patagonia argentina, aportando un alivio momentáneo en medio de una temporada ígnea que ya consumió miles de hectáreas.
Las precipitaciones alcanzaron zonas muy afectadas como Esquel, El Hoyo, Epuyén y Rincón de Lobos, donde el avance de las llamas había generado una intensa preocupación por la magnitud del desastre y la persistencia del fuego.
Aunque la caída de agua refrescó el ambiente y permitió humedecer parte de la vegetación —lo que fue celebrado por vecinos y equipos de combate— expertos y autoridades advirtieron que no es suficiente para sofocar los incendios ni disminuir de manera definitiva los focos activos, que continúan en varios sectores.
Equipos de bomberos, brigadistas y voluntarios siguen trabajando bajo condiciones exigentes para contener las llamas y evitar que se reaviven en zonas aún calientes, mientras los especialistas destacan que se necesitarían lluvias más persistentes para lograr un impacto real en el control del fuego.
La llegada de las precipitaciones representa, al menos por ahora, una tregua física y emocional para quienes enfrentan la emergencia, pero el escenario en la cordillera patagónica continúa siendo de máxima alerta.

