El pacto crea una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Si bien el Parlamento Europeo lo frenó mandándolo a la Justicia para revisión de ciertos puntos, los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay lo están queriendo ratificar rápidamente.
Con el peronismo dividido, e importantes figuras a favor, la Cámara de Diputados le dió media sanción, esta madrugada, al proyecto que ratifica el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea firmado el 17 de enero pasado en Asunción.
Tras lograr el oficialismo una amplia mayoría en su proyecto sobre la baja de la edad de imputabilidad, se consiguió que 203 diputados votaran a favor del acuerdo, mientras que 49 lo hicieron en contra y 4 se abstuvieron.
El pacto crea una de las mayores zonas de libre comercio del mundo y, tras la aprobación de Diputados, deberá ser tratado por el Senado en los próximos días para su ratificación completa en Argentina. Por primera vez en 25 años de negociaciones zigzagueantes, los gobernantes de los cuatro países fundantes del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, que tiene la presidencia pro tempore hoy, y Uruguay) están en sintonía para hacerlo ratificar lo antes posible.
Todos los gobiernos del Mercosur están acelerando sus procesos de ratificación. Están ya, como en Argentina en los respectivos congresos. En la Unión Europea, en cambio, el acuerdo sufrió un traspié: el Parlamento Europeo decidió por mayoría que la justicia europea analice ciertos aspectos que considera no suficientemente clarificados, lo que frenó la entrada en vigencia plena, especialmente del capítulo comercial.
El miércoles, las comisiones de Relaciones Exteriores y de Mercosur, dieron el primer dictamen que fue tratado y aprobado este jueves en el recinto. Fue en medio de cruces políticos y febriles debates técnicos entre el oficialismo y la oposición. Desde Unión por la Patria (UxP) no acompañaron el dictamen, aunque dieron libertad de acción a sus legisladores, una señal que sorprendió a La Libertad Avanza y a sus aliados, ya que dejó en evidencia que dentro del bloque opositor hay sectores que respaldan el histórico acuerdo.
Diputados de la oposición peronista como Guillermo Michel (Entre Ríos) y Agustín Rossi (Santa Fe) dieron señales de que votarían a favor, mientras que el ex canciller Santiago Cafiero lo hizo en contra. Otros peronistas como Eduardo Valdés, presidente de la Comisión de Mercosur hasta diciembre, se abstuvieron. En ese marco, Michel mantuvo este miércoles una reunión con Miguel Ángel Pichetto, Victoria Tolosa Paz y otros dirigentes en la Bolsa de Cereales, junto a Gustavo Idígoras, y luego presentó un proyecto para crear un mecanismo de supervisión del acuerdo Mercosur-UE en el ámbito de la Bicameral.
El proyecto aprobado establece la ratificación del “Acuerdo interino de comercio entre el Mercado Común del Sur, la República Argentina, la República Federativa del Brasil, la República del Paraguay y la República Oriental del Uruguay, por una parte, y la Unión Europea, por otra”, celebrado en Asunción el 17 de enero pasado.
Un tratado con recorrido diplomático
El entendimiento tiene un largo recorrido. En junio de 2019, Mercosur y Unión Europea concluyeron las negociaciones comerciales. En diciembre de 2024 se incorporaron nuevos compromisos vinculados a la sostenibilidad, incluyendo el Acuerdo de París y el compromiso de frenar la deforestación. Siempre con marchas y contramarchas y fuertes protestas de los productores agropecuarios en Francia, Bruselas, España, que presionaban a sus gobernantes. Las marchas siguen hasta la actualidad.
Finalmente, el 9 de enero de 2026, el Consejo de la Unión Europea adoptó las decisiones que autorizaron la firma del Acuerdo de Asociación y del Acuerdo Provisional sobre Comercio, paso previo a la rúbrica formal en Paraguay.
Un acuerdo integral y su impacto
El Acuerdo de Asociación reúne en un mismo marco el diálogo político, la cooperación y el pilar comercial y de inversiones. Prevé cooperación en desarrollo sostenible, ambiente, acción climática, transformación digital, derechos humanos, movilidad, lucha contra el terrorismo y gestión de crisis, además de una coordinación más estrecha en foros multilaterales.
El capítulo comercial contempla reducciones arancelarias y facilita el acceso a nuevos mercados para bienes y servicios. Sectores como agricultura, industria automotriz, productos farmacéuticos y químicos se verán alcanzados por nuevas condiciones comerciales, junto con disposiciones para facilitar inversiones y contratación pública.
El entendimiento creará la mayor zona de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de consumidores. Actualmente, unas 60.000 empresas europeas exportan al Mercosur, la mitad pymes, y podrían ahorrar 4.000 millones de euros anuales en derechos aduaneros.
Tras la media sanción en Diputados, el proyecto deberá ser tratado por el Senado para completar el proceso legislativo argentino.
Un miércoles con cruces en el recinto
Durante el debate del miércoles, el oficialismo defendió el tratado como un hito estratégico. Juliana Santillán, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores, sostuvo que se trata de “un acuerdo que integrará a los mayores bloques económicos del mundo” y afirmó que será “muy positivo para las economías nacionales y regionales”. Según indicó, una vez vigente, Argentina y la UE podrían registrar un crecimiento del 76% en las exportaciones.
El titular de la Comisión de Mercosur, Damián Arabia, calificó la instancia como “un momento histórico” y aseguró que el acuerdo “supone la zona de libre comercio más importante del mundo”. En la misma línea, Silvana Giudici (LLA) lo definió como “estratégico para la región” y destacó el acceso a un mercado de 700 millones de personas.
Desde el PRO y bloques aliados también hubo respaldo explícito. Martín Ardohain pidió “ratificar el acuerdo” y sostuvo que permitirá “solucionar diferencias dentro del Mercosur”. Karina Banfi lo calificó como “el mayor acuerdo comercial firmado por el bloque desde su creación” y como “la política más sólida y sostenida” para posicionar a la industria argentina. Esteban Paulón expresó su apoyo al entender que “favorece la integración”.
Desde la oposición, en cambio, se plantearon reparos. El jefe del bloque de UxP, Germán Martínez, reclamó “una mirada precisa sobre los alcances del acuerdo y sobre nuestros intereses argentinos”.
Florencia Carignano cuestionó cifras vinculadas a destinos de exportación y, con datos del IPEC, desmintió que la Unión Europea sea el principal mercado para Santa Fe, ubicándola en el séptimo lugar y señalando a India como primer destino, aclarando que es la provincia de Buenos Aires la que tiene a la UE como principal socio exportador.
Tanto Carignano como Cafiero pusieron el foco en la necesidad de salvaguardas para sectores productivos sensibles. Señalaron que la propia Unión Europea aplica mecanismos de protección en países como Francia y Polonia frente a sectores estratégicos.
Cafiero, en una intervención de fuerte tono doctrinario, rechazó el acuerdo desde los principios de “Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política” y advirtió que podría profundizar la primarización de la economía argentina. También explicó las salvaguardas que aplica la UE y su eventual impacto en productos sensibles como soja, carne aviar y carne bovina.

