En un giro dramático de la relación bilateral, Estados Unidos ordenó una operación militar “a gran escala” sobre territorio venezolano en las primeras horas de la madrugada, que incluyó bombardeos en Caracas y otras zonas estratégicas del país sudamericano.
Según fuentes oficiales estadounidenses, la ofensiva tenía como objetivo capturar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, a quien acusan de dirigir una red de narcotráfico y terrorismo internacional. Poco después del ataque, el gobierno de Donald J. Trump anunció que Maduro y su esposa fueron capturados y trasladados fuera de Venezuela para enfrentar cargos en tribunales de EE. UU.
La acción ha contado con restricciones de espacio aéreo decretadas por la Administración Federal de Aviación (FAA) y ha provocado la cancelación de cientos de vuelos comerciales en el Caribe, afectando viajes de millones de personas durante la temporada de vacaciones.
Entre acusaciones y defensa de soberanía
El gobierno venezolano, por su parte, calificó el ataque como una agresión militar y una violación flagrante del derecho internacional, denunciando que EE. UU. busca imponer un “gobierno títere” y apoderarse de los recursos naturales del país.
Organismos internacionales y varios países han expresado su posición:
- La ONU advirtió que los ataques constituyen un “precedente peligroso” para la estabilidad global.
- Líderes de América Latina y Europa criticaron la intervención, argumentando que la soberanía debe respetarse.
- Mientras tanto, algunos gobiernos, como el de Argentina, respaldaron la operación y celebraron la caída de Maduro.
Consecuencias inmediatas y contexto
El conflicto, que escaló durante los últimos meses de 2025, tiene raíces profundas:
- A mediados de 2025, Estados Unidos había aumentado su presencia militar en el Caribe bajo la justificación de combate al narcotráfico.
- Caracas había denunciado repetidamente que estas medidas eran una forma de presión para forzar un cambio de régimen.
- Antes del ataque, la embajada de EE. UU. en Caracas había alertado a sus ciudadanos para que se guarden y salgan del país si era seguro hacerlo.
El impacto sobre la población civil aún no está claro, con informes iniciales sobre cortes de energía, presencia militar en zonas urbanas y fuertes reacciones en redes sociales y comunidades de venezolanos residentes en el extranjero.
¿Qué sigue?
Analistas advierten que esta crisis podría tener efectos duraderos en la política hemisférica y en las relaciones internacionales, incluyendo:
- Un posible giro en las alianzas de Venezuela, con Moscú y otros países expresando solidaridad con Caracas.
- Debates sobre la legalidad del uso de la fuerza sin mandato de la ONU.
- Tensiones económicas y diplomáticas entre Washington y países que rechazan la intervención.
La situación sigue siendo dinámica y es probable que se conozcan nuevos detalles en las próximas horas y días.

