El nuevo Congreso tras las elecciones: ningún bloque con mayoría propia y un mapa político más fragmentado

Las elecciones legislativas del 26 de octubre de 2025 redefinieron el equilibrio de poder en el Congreso nacional. Con la renovación de la mitad de la Cámara de Diputados (127 bancas) y un tercio del Senado (24 bancas), el escenario político argentino quedó marcado por la fragmentación y la necesidad de acuerdos para avanzar en cualquier proyecto de ley.

En la Cámara de Diputados, la alianza entre La Libertad Avanza y el PRO se consolidó como primera minoría, al alcanzar 107 bancas, aunque lejos del número necesario para aprobar leyes por mayoría simple. En segundo lugar se ubicó Fuerza Patria, con 98 escaños, mientras que los bloques provinciales y partidos intermedios pasaron a tener un peso decisivo: Provincias Unidas con 17 diputados, Frentes Locales con 4, la Izquierda con 4, la UCR con 3, Democracia para Siempre con 3 y otros espacios menores que completan el total de 257 bancas.

En el Senado, el equilibrio es aún más ajustado. Tanto LLA-PRO como Fuerza Patria obtuvieron 24 bancas cada uno, seguidos por la UCR con 9, Frentes Locales con 3 y otros bloques que reúnen las 12 restantes. Este reparto deja la Cámara alta sin un bloque dominante y obliga a tejer alianzas permanentes para lograr mayoría.

El nuevo mapa legislativo muestra que ninguna fuerza política tiene el control pleno del Congreso. En este contexto, los espacios provinciales y las fuerzas intermedias se vuelven actores estratégicos para definir votaciones clave, acuerdos de gobernabilidad y la aprobación de leyes centrales para la gestión nacional.

Con un Parlamento dividido, el desafío de los próximos meses será construir consensos en un escenario donde cada voto cuenta y donde las negociaciones políticas volverán a ocupar un rol central en la dinámica del poder argentino.