El Pentágono apuesta por la inteligencia artificial tras firmar un acuerdo con la empresa de Elon Musk para utilizar Grok en sistemas clasificados. El cambio de proveedor supone un giro estratégico en las redes de defensa de Estados Unidos. Esta decisión abre un nuevo escenario en la gestión de información confidencial y el uso de algoritmos en operaciones militares, generando tanto expectativas sobre la seguridad y la ética en el manejo de datos sensibles.
El Pentágono ha cerrado un acuerdo directo con la compañía de Elon Musk para integrar Grok en sus redes secretas. Este paso permite a las fuerzas armadas estadounidenses utilizar el modelo del magnate en misiones militares sobre el terreno, reemplazando el sistema que hasta ahora centralizaba el procesamiento de información confidencial.
La transición deja atrás el monopolio de Claude, modelo desarrollado por Anthropic, tras un enfrentamiento por las condiciones de uso exigidas por el departamento militar.
Mientras los responsables de Defensa pretendían utilizar la herramienta para cualquier fin legal, Anthropic se negó a facilitar esa flexibilidad, especialmente en lo que respecta a la vigilancia de ciudadanos estadounidenses y el desarrollo de armamento totalmente autónomo.
El desacuerdo entre el Pentágono y Anthropic se intensificó ante la negativa de la empresa tecnológica a eliminar sus barreras éticas. Anthropic defendió su postura de no colaborar en vigilancia indiscriminada ni en la programación de armas autónomas. En contraste, xAI, la firma de Musk detrás de Grok, aceptó todas las condiciones del Pentágono sin objeciones, lo que facilitó la firma del nuevo contrato.
Esta ruptura ha generado una respuesta contundente desde Washington. El secretario de Defensa estadounidense prepara sanciones y podría declarar a Anthropic como un riesgo de suministro si la compañía mantiene sus restricciones actuales.
El episodio pone sobre la mesa el debate sobre los límites éticos en el desarrollo y uso de algoritmos de inteligencia artificial en entornos militares. El Pentágono también explora acuerdos con otras compañías tecnológicas. Fuentes internas han confirmado negociaciones con Google y OpenAI para diversificar los proveedores de inteligencia artificial en proyectos clasificados. La intención es sumar alternativas a Grok y evitar riesgos derivados de la concentración en un solo sistema.

