¿Qué tienen en común Emilia Orozco, Carlos Zapata y Julio Moreno, además de que los tres son diputados nacionales por Salta? En primer lugar que votaron en contra de la ley de financiamiento de las Universidades, según los dictados del partido al que representan y que considera que afecta al déficit cero. Sin embargo, lo más relevantes es que los tres son egresados de la Universidad Nacional de Salta. Emilia es licenciada en comunicaciones sociales y Zapata y Moreno contadores públicos nacionales. ¿Es tan fuerte la matriz ideológica de los tres legisladores? ¿O simplemente obedecen callados a las órdenes que les dan desde Buenos Aires? ¿Pueden tener autoridad moral para criticar de manera despiadada al gobierno de la provincia? ¿Defienden alguna vez los intereses de los salteños o eligen, como en el caso del tabaco, ponerse en la vereda del frente, a sabiendas que afectaban no sólo los intereses del sector sino de la Provincia? ¿Nunca les interesó que se paralice la obra pública? ¿Era mejor deshonrar la memoria de Güemes e irse en medio del acto del 17 de junio? Muchas cosas para los diez meses en que se ufanan de ser oficialistas contra viento y marea y que sus conveniencias difieran de lo que Salta realmente necesita.
La Universidad Nacional de Salta es un orgullo salteño y de la región. Su lema dice: mi sabiduría viene de esta tierra – que es una frase del poeta Manuel J. Castilla -y anualmente miles de alumnos, como en su momento lo fueron Orozco, Zapata y Moreno, ven forjar su futuro a través de la esperanza de obtener un título y ocupar un lugar en la sociedad. En Salta y en la Argentina la universidad pública es un instrumento de igualdad, ya que el saber es el único valor que permite a los seres humanos salir de los umbrales y poder encumbrarse hacia un futuromejor y con mayor dignidad. Nunca el dinero que se destine a la educación puede ser considerado una pérdida deficitaria. Por el contrario, la Universidad es siempre una fuente de progreso y desarrollo personal. Un lugar de contención y dinamismo de los pueblos. Y por cierto, una construcción colectiva, donde todo es importante para todos, sin excepción. No hay que llamarse de determinada manera, ni tener padrinazgos.
Se triunfa en la medida que se alcanza cierta superación y es además un maná de patriotismo y soberanía en la que los argentinos que egresaron sienten en lo más profundo de su ser que valía pena el esfuerzo y el sacrifico, porque la obtención de un título es un modo eficaz de servir a la Patria. Estos factores distintivos, evidentemente, no tuvieron ninguna incidencia en las conciencias de Orozco, Zapata y Moreno. Las subsedes de orán, Rosario de la Frontera, Metán y Tartagal más la sede central de la Universidad Nacional de Salta, esperaba como mínimo que se abstuviesen, pero no que se sientan felices, en los términos del vocero Manuel Adorni, por haber elegido votar abiertamente en contra del presupuesto universitario. Claramente fue un voto contra la educación superior de miles y miles de salteños, que esperaban que tres egresados de su Universidad fueran consecuentes. No lo fueron y esperemos que al momento de emitir su voto, esta defección no se olvide y se recuerde por muchos años. Porque los tres ho y eligieron que la Universidad pública, la que es de todos y para todos sean cada vez menos, se achique y tal vez, hasta se cierre. Tal vez hoy mostraron definitivamente cuál es su verdadero rostro y los salteños los pudieron conocer.