Los distritos provinciales pasarían de un superávit financiero equivalente al 1% del gasto total a un déficit de 2%. Durante la reunión del Norte Grande, los gobernadores insistieron en reclamar obras de infraestructura.
Las negociaciones entre los gobernadores aliados y la Casa Rosada añadieron un capítulo más cuando el ministro del Interior, Diego Santilli, se sumó el martes pasado a la reunión de los mandatarios del Norte Grande. Mientras la prioridad del funcionario pasa por aprobar la reforma electoral y eliminar las elecciones PASO, los gobernadores insistieron en reclamar obras de infraestructura.
Con el objetivo de sostener el superávit fiscal, la Casa Rosada mantiene el ajuste sobre transferencias discrecionales y los gobernadores enfrentan un deterioro creciente de sus cuentas públicas, en un contexto de recuperación de actividad todavía insuficiente y presión cada vez mayor sobre los gastos en salarios, salud, educación y obra pública.
Si las provincias hubieran mantenido en este primer semestre el mismo nivel de gasto real que exhibían en igual período de 2025, pasarían de un superávit financiero equivalente al 1% del gasto total a un déficit de 2%.
Tierra del Fuego profundizaría su rojo de 8% hasta 11% de sus erogaciones totales; Chaco pasaría de un déficit de 7% a 10%; Chubut saltaría de 4% a 8%, y Buenos Aires ampliaría su desequilibrio hasta 6% del gasto total. Cuatro provincias que habían mostrado superávit en la primera mitad de 2025 −Misiones, Río Negro, Formosa y La Rioja− pasarían ahora a terreno negativo.
Los datos se desprenden de un trabajo de los economistas Marcelo Capello, Martín Fiore y Valentina Gallardo, quienes advierten que el deterioro financiero provincial se produce, incluso, en un año en el que la economía argentina volvería a crecer. Según sus proyecciones, el PBI podría expandirse alrededor de 3,5%, pero los recursos totales provinciales caerían 2,6% real en los primeros cinco meses del año, una dinámica que vuelve a encender alarmas en las administraciones subnacionales.
Los economistas realizan otro ejercicio, como es el de estimar cuánto debería variar el gasto anual de cada provincia en el primer semestre para sostener el equilibrio financiero en función de la evolución de sus gastos. Así, Tierra del Fuego y Chaco deberían bajar 11% y 10% su gasto, en valores reales y respecto al primer semestre de 2025; en Chubut debería reducir 8%, en Misiones 7% y 6% en Buenos Aires. Por el contrario, podría aumentar 13% real en Jujuy; 8% en Santiago del Estero y Mendoza y 7% en Córdoba, que de todos modos mantendrían el equilibrio.
El reporte pone el foco sobre un fenómeno que hoy atraviesa buena parte de la relación entre la Nación y las provincias: el ajuste fiscal nacional terminó trasladando una parte significativa de la presión financiera hacia los gobernadores. La Casa Rosada logró consolidar el superávit a partir de un fuerte recorte del gasto, especialmente en jubilaciones, obra pública y transferencias. Y las provincias quedaron en el laberinto de recibir menos fondos nacionales, tener una recaudación propia todavía débil y estructuras de gasto mucho más rígidas.
El estudio muestra que mayo dejó un alivio parcial para las provincias. Las transferencias automáticas nacionales crecieron 8,2% interanual real, impulsadas principalmente por el desempeño de Ganancias. La mejora estuvo vinculada al calendario tributario de empresas con cierre de balances en diciembre, lo que generó un ingreso extraordinario de recursos coparticipables.
Sin embargo, el propio informe aclara que detrás de esa mejora mensual persiste una situación mucho más frágil. “Los tributos ligados estrictamente al mercado interno y al consumo interno han condicionado el volumen de transferencias hacia provincias en los últimos meses”, describe. El rebote todavía no logra consolidarse en los impuestos más asociados al nivel de actividad.
Con la lupa sobre el acumulado entre enero y mayo, las transferencias automáticas todavía exhiben una caída de 2,5% real interanual. El panorama empeora al incorporar las transferencias discrecionales. Como resultado, los giros totales a las provincias muestran una baja de 4,8% real en el acumulado anual.
Es en esa línea en la que desde la Casa Rosada insisten en que los gobernadores todavía tienen margen para profundizar el torniquete mientras los mandatarios negocian apoyos en el Congreso por financiamiento de obras públicas y “devolución” de fondos que les corresponden por ley.

