Expulsada del Gobierno por una supuesta traición a los hermanos Javier y Karina Milei que no se cansa de desmentir, Victoria Villarruel se encuentra cada vez más aislada. La presidencia del Senado es una incertidumbre.
El aislamiento se profundizó en los últimos días con la renuncia de Guillermo Francos. En el entorno más íntimo de Villarruel reconocen que con la sorpresiva salida del ahora exjefe de Gabinete, la vicepresidenta perdió al último interlocutor que tenía en el Poder Ejecutivo.
La asunción de Diego Santilli como nuevo ministro del Interior abre una ventana de esperanza. “Con Diego hay buena relación, se conocen de la época en que ambos eran diputados nacionales” comentaba una persona de ingreso permanente al despacho de la vicepresidenta, en el primer piso del palacio legislativo.
Ahora la vicepresidenta se encuentra alejada del circúlo más cercano del Gobierno y en busca de un nuevo intermediario entre el Ejecutivo y ella.

