La agencia de migración de la ONU alertó sobre el aumento de tráfico de personas para trabajos forzados en centros de estafas en línea, una modalidad que afecta a cientos de miles de víctimas, incluidas personas angloparlantes con estudios universitarios. Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los grupos criminales captan a sus víctimas mediante anuncios falsos de empleo, especialmente a través de redes sociales, que prometen oportunidades laborales en el extranjero.
Al llegar al destino, los afectados son privados de libertad, se les retienen documentos y se les obliga a participar en esquemas de fraude por internet, bajo amenazas, violencia y “servidumbre por deudas”.
La OIM citó estimaciones de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) que calculan pérdidas por hasta 114.000 millones de dólares el año pasado en Asia oriental, Australia y Nueva Zelanda, y advierten que los “complejos de estafas” en la región podrían albergar a cientos de miles de trabajadores traficados.
Entre 2022 y 2025, la OIM asistió a más de 3.500 víctimas de este tipo de explotación, originarias de casi 40 países, siendo las más afectadas Indonesia, India, Sri Lanka, Etiopía, Kenia y Bangladesh.
El operativo culminó con la detención de 335 personas de entre 20 y 58 años, entre ellos 309 ciudadanos chinos, 19 indonesios, cuatro birmanos y cuatro malasios, según el mismo medio.
Expertos y la ONU señalaron que los centros de estafa surgieron en el Sudeste Asiático ligados a la industria de los casinos, y se trasladaron al entorno digital tras la pandemia de la covid-19. Muchos de sus trabajadores cumplen labores en condiciones cercanas a la semiesclavitud, defraudando millones de dólares a víctimas en todo el mundo bajo las órdenes de mafias, en su mayoría de origen chino.

