Ante el incremento de la tensión diplomática entre la República Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, la administración de la Casa Blanca dejó en claro que priorizará las gestiones diplomáticas para evitar un eventual escenario de enfrentamiento bélico. Así lo afirmó el embajador de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Mike Waltz, quien subrayó la posición de Washington frente a una eventual escalada militar en el Atlántico Sur.
En declaraciones vertidas a la cadena internacional GB News, el representante diplomático remarcó la encrucijada estratégica en la que se ubica la potencia norteamericana: “Argentina es una gran amiga de Estados Unidos”, sostuvo Waltz, al tiempo que ratificó la histórica “relación especial” que liga a su país con Gran Bretaña.
Cruce de posturas en la ONU y prudencia militar de la Casa Blanca
Consultado sobre la posibilidad de que el gobierno estadounidense otorgue asistencia o respaldo logístico-militar en caso de desencadenarse hostilidades, el funcionario estadounidense eludió definiciones tajantes y supeditó cualquier determinación a la jefatura de Estado:
“Esa es una decisión del Comandante en Jefe. Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos. En términos de cualquier clase de apoyo más allá de eso, se lo dejaré a la Casa Blanca y al Presidente”— Mike Waltz, Embajador de EE. UU. ante la ONU.
- Reclamo británico en la ONU: Las declaraciones del diplomático se dan tras la reciente intervención en la Asamblea General de la ONU del primer ministro británico, Andy Burnham, quien aseveró que su país se mantendrá firme “frente a cualquier amenaza” y defenderá “el derecho de los habitantes de las Malvinas a la autodeterminación”.
- Antecedentes en la administración norteamericana: La postura expuesta por Waltz sintoniza con los conceptos expresados semanas atrás por el propio mandatario estadounidense, quien señaló que se evaluará cada posición en el Atlántico Sur, poniendo en duda la capacidad de despliegue británico a gran distancia pero manteniendo la cautela oficial.
De esta manera, la representación de la Casa Blanca busca posicionarse como un actor de contención bilateral en un escenario internacional donde Argentina continúa reafirmando sus derechos soberanos e indiscutibles sobre el archipiélago austral.

