La Selección Argentina volvió a demostrar que el alma y la templanza de este equipo aparecen en los momentos donde todo parece perdido. En un encuentro que rozó la tragedia deportiva, el conjunto nacional revirtió un panorama adverso y venció por 3 a 2 a Egipto en un final cinematográfico, logrando la clasificación a los cuartos de final de la Copa del Mundo. El trámite se había presentado esquivo desde la primera mitad, cuando Yasser Ibrahim abrió el marcador para el elenco africano. El desconcierto argentino se profundizó en el complemento, cuando Mostafa Ziko culminó un contragolpe letal que estiró la diferencia a un dos a cero que parecía definitivo y letal.
Sin embargo, cuando el reloj se transformaba en el peor enemigo y la desazón empezaba a adueñarse de las tribunas, emergió la inquebrantable garra de los campeones del mundo. La reacción épica comenzó a los 79 minutos gracias a un cabezazo salvador de Cristian “Cuti” Romero que encendió la ilusión. Apenas cuatro minutos después, a los 83, apareció el capitán de la Selección para estampar el empate dos a dos, desatando la euforia general. El desahogo definitivo llegó en el tiempo de descuento, a los 92 minutos, cuando Enzo Fernández definió de manera magistral para sellar el tres a dos final, desatando una locura colectiva que unió en un solo grito a los miles de argentinos presentes en el estadio y a los millones que lo siguieron desde cada rincón del país.
Al concretarse el pitazo final, la tensión acumulada le dio paso a una de las postales más conmovedoras del certamen. Lionel Messi, que persigue la gloria máxima con el peso y la responsabilidad de su última gran cita mundialista, se quebró por completo sobre el césped. Sus lágrimas de alivio y emoción profunda sintetizaron el sufrimiento y el desahogo de un líder que no se permitió bajar los brazos. Para todos los argentinos, esta victoria representa mucho más que un pase de ronda; es la confirmación de que este plantel juega con el corazón en la mano, contagiando una mística y una capacidad de superación que invitan a seguir soñando despiertos con el bicampeonato.

