El Presidente reivindicó el rumbo económico de su gestión y se ganó los aplausos más sonoros al cuestionar al kirchnerismo. No anunció nuevas medidas sino que buscó consolidar el vínculo con el sector.
Javier Milei no llegó a La Rural como un candidato que busca seducir al agro ni como un presidente que viene a pedir paciencia. Se mostró como un aliado. Ingresó por la pista central acompañado por la secretaria general, Karina Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Saludó durante varios minutos al público y fue recibido con una ovación que marcó el tono de la jornada. Frente a un auditorio que volvió a mostrarle un respaldo casi unánime, el Presidente ofreció un pacto político de largo plazo: “Más libertad, menos impuestos”, y la promesa de eliminar definitivamente las retenciones.
Milei no anunció nuevas medidas sino que buscó consolidar el vínculo con el sector. El mensaje combinó dos ejes: la promesa de seguir reduciendo la carga tributaria sobre el agro y la reivindicación de un rumbo económico que presentó como la única alternativa para dejar atrás las políticas aplicadas durante los gobiernos kirchneristas. Sobre esa base construyó un discurso pensado en una proyección hacia el futuro.
Sostuvo que las retenciones desaparecerán definitivamente a medida que el crecimiento de la minería y la energía permita reemplazar esa fuente de ingresos fiscales. “El crecimiento de esos sectores es lo que financiará la quita de retenciones”, afirmó. Y definió el rol de su gobierno con otra frase que también cosechó aplausos: “Nuestra única labor en todo esto es sacarles la bota del cuello tan pronto como sea posible”.
Para Milei, la previsibilidad que hoy tiene el agro descansa sobre el superávit fiscal, condición que volvió a señalar como indispensable para seguir reduciendo la presión tributaria sobre el sector.
Pero el discurso también descansó sobre un segundo pilar, más político. Presentó su gestión como el punto final de una etapa en la que, según dijo, el campo fue castigado con retenciones, controles de precios, cepo y regulaciones. Sin mencionarlo explícitamente, responsabilizó al kirchnerismo de haber “faenado a la gallina de los huevos de oro” y aseguró que esa historia quedó atrás.
También defendió la baja parcial de las retenciones al señalar que mejoró la relación entre los precios locales e internacionales y prometió avanzar hasta que el productor “reciba el 100% de lo que genera su esfuerzo”.
Los anuncios concretos ocuparon un lugar secundario dentro del mensaje. Milei adelantó un paquete desregulador que contiene una reforma del régimen de navegación interna para reducir los costos logísticos. También aprovechó para profundizar el alineamiento con Estados Unidos al destacar la reapertura y expansión del mercado norteamericano para la carne argentina, con el embajador Peter Lamelas entre los invitados ubicados en el palco oficial.
Antes del discurso presidencial, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, había preparado el terreno. Respaldó el rumbo económico del Gobierno, elogió la baja de la inflación, el equilibrio fiscal y la reducción de las retenciones, y reclamó que el tributo desaparezca “por ley y para siempre”. Al pronunciar esa frase se dio vuelta hacia el palco oficial: Milei y Caputo respondieron con una sonrisa y un gesto afirmativo.
El contraste reforzó el respaldo del agro a un Gobierno que hace de la estabilidad macroeconómica y la baja de impuestos sus principales banderas. Se trata, además, de los ejes con los que Milei buscará llegar fortalecido a la elección presidencial de 2027. Al cierre del acto, el Presidente y Pino se fundieron en un abrazo.

