En el marco de un despliegue antinarcóticos sin precedentes denominado “Operación Trasatlántica”, la Policía Federal Argentina (PFA) junto a la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) desarticularon una red internacional de tráfico de drogas sintéticas. El operativo culminó con el secuestro de 52 kilos de MDMA (éxtasis) de máxima pureza —un cargamento valuado en 18 millones de dólares y capaz de generar un millón de dosis— y la detención de tres integrantes de la organización, entre los que figura un ciudadano argentino nacido en la provincia de Salta.
La pesquisa se inició tras una alerta emitida por la DEA de los Estados Unidos sobre las intenciones de una estructura vinculada a carteles mexicanos de ingresar estupefacientes por vía marítima desde Europa. Un agente encubierto de la PFA logró infiltrar la banda e identificar a un ciudadano mexicano oriundo de Zapopan, Jalisco, apodado “Buen Rostro”, quien arribó a la Argentina acompañado por el salteño para coordinar las tareas de logística y seguridad del cargamento. La droga viajaba oculta dentro de una camioneta despachada en un buque desde Bélgica; tras ser detectada en zona franca mediante escáneres de la PFA y la División Narcotráfico de ARCA, las autoridades implementaron una “entrega vigilada” con seguimiento por GPS hacia un taller mecánico en el barrio porteño de Villa Urquiza.
La operación antidroga preveía además un cobro en efectivo mediante el sistema bancario informal conocido como Hawala, a cargo de un emisario venezolano. Por orden del Juzgado Nacional en lo Penal Económico N° 2, se ejecutaron ocho allanamientos en simultáneo (siete en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y uno en Salta), logrando la aprehensión del salteño, el mexicano y el venezolano, además del decomiso de documentación clave, celulares y pasajes que quedaron incorporados a la causa penal.

