La inflación de junio fue del 1,9% y una familia necesitó más de 1,5 millones de pesos para no ser pobre

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer el Índice de Precios al Consumidor correspondiente al mes de junio, registrando una variación mensual del 1,9%. Con este indicador, el proceso de desaceleración de precios consolida una tendencia a la baja en el corto plazo, llevando la inflación acumulada interanual al 33,5%. A pesar de esta desaceleración en el índice general, la presión sobre los ingresos familiares se mantiene elevada debido al costo de vida básico que deben afrontar los hogares para cubrir sus necesidades esenciales de alimentación y servicios.

En paralelo al dato inflacionario, el organismo oficial presentó los valores actualizados de las canastas de referencia que determinan las líneas de vulnerabilidad socioeconómica en el país. De acuerdo con el informe técnico, un hogar tipo constituido por dos adultos y dos menores necesitó un ingreso mínimo de 1.531.473 pesos durante el sexto mes del año para adquirir la Canasta Básica Total (CBT), el indicador que marca el umbral por encima del cual se evita caer bajo la línea de pobreza. Este valor incluye no solo los alimentos esenciales, sino también servicios públicos, indumentaria, transporte y salud.

Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que mide exclusivamente los productos necesarios para la subsistencia nutricional y determina la línea de indigencia para el mismo grupo familiar de cuatro integrantes, también registró incrementos que condicionan fuertemente el poder adquisitivo de los sectores de menores recursos. Los analistas económicos señalan que, si bien la inflación mensual de un dígito por debajo del dos por ciento representa un alivio en términos macroeconómicos, la brecha entre el salario promedio y el costo real de las canastas básicas sigue siendo uno de los principales desafíos para el consumo interno y el bienestar social en las provincias.