El Gobierno del Reino Unido reaccionó con con rapidez tras la cadena nacional del presidente Javier Milei y los recientes anuncios legislativos y económicos sobre el archipiélago. A través de sus principales funcionarios y de la vocería oficial de Downing Street, la administración británica ratificó que su posición respecto a la soberanía de las Islas Malvinas es «absoluta e inquebrantable», amparándose de forma central en el principio de autodeterminación de los habitantes del territorio.
El ministro de Defensa británico, Wes Streeting, sostuvo en redes sociales que las islas «son británicas porque sus habitantes eligen ser británicos», al tiempo que interpretó que el discurso del mandatario argentino «responde más a la política interna de la Argentina que a la realidad de las islas». En la misma línea, el ministro de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, enfatizó que el derecho a la autodeterminación se encuentra «fundamentado en el derecho internacional» y prometió que su país lo defenderá con firmeza.
Pese al cruce de declaraciones y al endurecimiento de las sanciones argentinas contra el proyecto petrolero Sea Lion, desde Downing Street señalaron que pretenden mantener y fortalecer la relación diplomática con Buenos Aires, recordando que Argentina representa su tercer socio comercial en la región. Sin embargo, respaldaron de forma explícita las perforaciones e iniciativas de desarrollo de recursos naturales en la zona. El intercambio se da en un contexto internacional marcado además por los recientes gestos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre revisar la tradicional postura de neutralidad de Washington en el diferendo del Atlántico Sur.

